Thursday, April 11, 2019

Thursday, April 11 THE POWER GOD OFFERS US LAMENTATIONS 3:22-33


Thursday, April 11
THE POWER GOD OFFERS US
LAMENTATIONS 3:22-33

It is good to wait quietly for the salvation of the Lord.  (NIV)

Lamentations 3:26

There is no life free from difficulties, trials and temptations. They are the patrimony common to all humanity. But what’s important is how we act and react to them. Will we overcome them, or will we permit them to dominate us?

There is only one response to this issue for Christians, one that we can summarize in these words that someone once spoke, “That a certain situation has no remedy is a crass blasphemy for a Christian.” If we trust in the word of God, we’ll be more than conquerors. We can make do with our own strength, but the power God offers us will greatly surprise us. It’s a marvelous experience that only Christians can understand.

We often want to remedy our difficulties by forcing the outcome, when we could emerge with greater ease through the open door of prayer, giving all our anxiety to the Lord. His promise is “I am here with you to free you.” What he has promised he will fulfill; and this promise is not vain idle talk, is not a pretty theory to convert us to the Lord, as if it were a fishhook.  It’s a reality. It’s a reality that millions of people have been able to verify, and verify every day: that the Lord is with us, and that he gives us the power to face trials and difficulties. It’s real, true, and secure. Go to the Lord, trust in his promises and you will see the positive results for yourself.

Prayer:  Oh Lord, you have opened the eyes of our hearts so that they may be able to know you. We implore you to be our support and our strength. Be the salvation of the oppressed, have mercy on the humble, raise up those who have fallen, and reveal yourself to those in need. Amen. 

Translated by John Walter


EL PODER QUE DIOS NOS OFRECE
LAMENTACIONES 3:22-33

Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová
Lamentaciones 3:26

No hay vida que esté libre de dificultades, pruebas y tentaciones. Son patrimonio común de toda la humanidad, pero lo importante es cómo actuamos y cómo reaccionamos ante todo esto. ¿Las venceremos o dejaremos que ellas nos dominen? Para el cristiano hay solamente una respuesta sobre este asunto, que podemos resumir en estas palabras que alguien ha dicho: “Es crasa blasfemia que un cristiano diga que cierta situación no tiene remedio”.

Si confiamos en la Palabra de Dios, entonces seremos más que vencedores. Con nuestras propias fuerzas podemos hacer, pero nos asombrará grandemente el poder que Dios nos ofrece. Es una maravillosa experiencia que solamente los cristianos pueden comprender. Con frecuencia queremos remediar nuestras dificultades forzando las salidas, cuando podemos salir con mayor facilidad a través de la puerta abierta que es la oración y podemos entregar al Señor toda nuestra ansiedad. Su promesa es: Contigo estoy para librarte. Lo que Él ha prometido lo cumplirá. Y esta promesa no se queda en palabrería vana, no es una teoría bonita para convertirnos al Señor, como si fuera un anzuelo. Es una realidad, es la realidad que millones de personas han podido comprobar y comprueban cada día: que el Señor está con nosotros, y que nos da el poder para enfrentarnos con pruebas y dificultades; es algo real, verdadero y seguro. Acude al Señor, confía en sus promesas y verás por ti mismo los resultados positivos.

Oración: Oh Señor, tú has abierto los ojos de nuestros corazones para que puedan conocerte. A ti te imploramos que seas nuestro socorro y nuestra fortaleza, sé la salvación de los oprimidos, ten piedad de los humildes, levanta a los que han caído y revélate a los que están en necesidad. Amén. 


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