Wednesday, May 27th
JESUS CHRIST OUR REDEEMER
1 Peter 1:18-25
He was chosen before the creation of the world but was revealed in these last times for your sake. Through him you believe in God, who raised him from the dead and glorified him, and so your faith and hope are in God.
1 Peter 1:20-21 (NIV)
A slave was “redeemed” when someone paid the price for his or her freedom. God paid the price for our redemption to free us from the tyranny of sin, not with money, but with the precious life of His own Son. We cannot escape sin on our own; only the life of the Son of God can set us free.
True love involves selfless devotion; for that reason, a selfish person cannot truly love. God’s love and forgiveness free us from self-centeredness and motivate us to meet the needs of others. By sacrificing his life, Christ proved that he truly loves us. Now you can love others by following his example and giving of yourself selflessly.
Referring to Isaiah 40:6-8, Peter reminds believers that everything is this life–possessions, achievements, and people–will eventually fade away and disappear. Only God’s will, His Word, and His work are permanent. We must avoid coveting what is temporary and instead focus our time, money, and energy on what is permanent: the Word of God and our eternal life in Christ.
Prayer: Beloved Father, help us to focus our energies on what truly fills our lives: the Word of God. Amen.
Translation by Susan Metcalf Smith
Mayo 27, miƩrcoles
JESUCRISTO NUESTRO REDENTOR
1 Pedro 1:18-25
Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes. Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza estÔn puestas en Dios.
1 Pedro 1:20-21
Un esclavo era "redimido" cuando alguien pagaba el dinero para comprar su libertad. Dios pagó por nuestro rescate para librarnos de la tiranĆa del pecado, no con dinero sino con la vida preciosa de su propio Hijo. No podemos escapar del pecado por nuestros propios medios; solamente la vida del Hijo de Dios puede librarnos.
El amor no fingido implica una entrega desinteresada; por esa razón, una persona egoĆsta no puede amar de verdad. El amor de Dios y su perdón nos libra de la posibilidad de mirarnos a nosotros mismos y nos motiva a satisfacer las necesidades de los demĆ”s. Al sacrificar Cristo su vida, nos probó que en realidad nos ama. Ahora usted puede amar a los demĆ”s siguiendo su ejemplo y entregĆ”ndose de un modo altruista.
Al hacer referencia a IsaĆas 40:6-8, Pedro les recuerda a los creyentes que todo en esta vida bienes, logros, personas, finalmente se marchitarĆ”n y desaparecerĆ”n. Solo son permanentes la voluntad de Dios, su palabra y su obra. Debemos evitar la codicia de lo temporal y hemos de concentrar nuestro tiempo, dinero y energĆas en lo permanente: la Palabra de Dios y nuestra vida eterna en Cristo.
Oración: Padre amado, permite que podamos concentrar nuestras energĆas en lo que realmente llena nuestra vida, la Palabra de Dios. AmĆ©n.