Sunday, June 28
GET UP, LITTLE GIRL
MARK 5: 35-43
He took her by the
hand and said to her,
“Talitha kum,” which
meant: Little girl, get up!
Jesus, a simple Galilean teacher, is besieged by Jairo, a high
official of the synagogue. I invite you to reflect on this drama: Jesus goes
with Jairo, but what happens? People approach to tell the father that it’s too
late and that there’s nothing to do, giving him the terrible news that his
daughter has died. You have arrived too late! Jesus says to Jairo: Do not be
afraid any longer, only believe.
How much does believing often cost us?! It’s difficult when we go through the reality
of physical or spiritual death to hear the Master say: Do not worry, just
believe. And we’re caught up, just as the child’s family was, crying and
shouting, thinking only in the negative.
Crying and suffering this way kept them from believing in the
message of life that Jesus brought them. Some made fun. It’s fitting to ask
oneself: What incapacitated this young girl to the point of appearing dead? Jesus’
actions make us answer this question. Jesus took her hand. Was it that no one
had drawn near and done that before? Was it that Jesus, always wise, guessed
that the child needed help, emotional contact or family concern? But Jesus also
said to her: I say to you, get up. Confidence was also something the child needed;
she needed to feel as though she could get up, that it could be she herself who
did it. Jesus affirms the life of this child, and this definitely moves the
girl to get up and walk. Today is a day to reflect on the adolescents in our
homes and churches. We cannot permit barriers of communication to arise that
would keep them lifeless when approaching life’s crossroads. Instead, let’s
take their hands and bid them to rise.
Prayer: We ask you Lord that we
might know how to accompany adolescents in crisis. Amen.
Translated by
John Walter
¡LEVÁNTATE MUCHACHA!
MARCOS 5:35-43
Jesús la tomó de la mano, y le dijo: «¡Talita cumi!»,
es decir, «A ti niña, niña, te dijo: ¡Levántate!»
Marcos 5:41
Un simple maestro galileo, Jesús, es asediado por un
jefe de la Sinagoga, Jairo. Les invito a reflexionar en este drama. Jesús
acompaña a Jairo, pero, ¿Qué sucede?
Llegan unos a decirle al padre, que ya no hay nada que hacer, le dan la
terrible noticia de que su hija ha muerto ¡han llegado tarde! Jesús le dice a
Jairo: No tengas miedo, cree solamente. ¡¿Cómo nos cuesta creer a veces?! Es
difícil cuando atravesamos una realidad de muerte física o espiritual, escuchar
al maestro decir: No temas, cree solamente. Y así nos pasa como a la familia de
esta niña, todos estaban llorando, gritando, pensando sólo en lo negativo.
Llorar y sufrir de esta manera no les permitió creer en el mensaje de vida que
les traía Jesús. Algunos se burlaron. Cabe preguntarse ¿Qué inmovilizó a esta
joven hasta dejarla con apariencia de muerte? Las acciones de Jesús nos hacen
responder esta pregunta. Jesús la tomó de la mano. ¿Será que nadie antes se
acercó y tomó su mano? ¿Será que Jesús, siempre sabio, imaginó que la niña
necesitaba apoyo, contacto emocional, calor familiar? Pero también Jesús le
dijo: A ti te digo, levántate. Y esto también necesitaba la muchacha:
confianza. Ella necesitaba sentir que podía levantarse, que podía ser ella
misma. Jesús afirma la vida de esta joven, y esto definitivamente hace que la
muchacha se levante y se eche a andar. Hoy es un día para reflexionar en los y
las adolescentes en nuestro hogar, en nuestra Iglesia. No permitamos que se
levanten barreras de comunicación que les dejen inertes ante las encrucijadas
de la vida. Mas bien, tomemos sus manos y animémosle a levantarse.
Oración: Te pedimos Señor, que sepamos acompañar a los y las adolescentes en sus
crisis. Ayúdanos a infundirles confianza y estima propia. Amén
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