Sunday, June 12, 2016


Sunday, June 12

“each of us will give an account of himself to God.”
 Romans 14:12
The Word responsible comes from the Latin respondere, which means to be accountable, to assume consequences. A responsible person recognizes the obligation to meet commitments. As human beings we are generally responsible for many situations of daily living: our work, our family, our friends, our health, our general social obligations. But do we stop to think about our responsibilities before God, the source of our lives?
Each of us should assume the great responsibility of responding to the love that God demonstrated in his incarnation in Jesus. Moreover, “to be incarnate – to embody” ought to be our attitude: entering into and identifying ourselves with issues of justice and peace around us and in all the world, looking with caring eyes on those who have no voice in the world. This would be truly a responsible attitude on our part.
Just remember how Jesus, God himself, lived among us and, amid hostile conditions, inaugurated the kingdom of God. Remember what risks he endured and how he died for us, his friends, and for all of humankind. Remember how his resurrection gives meaning to the faith which we profess today, as it has for generations. To such surrender, such an identification of God with ourselves, we need to respond: with a life consecrated to God, with a will to fulfill the mission which he has given us to proclaim the good news of God’s kingdom to every creature.

Today is the good and acceptable day to respond to God’s love!

Prayer:  Lord, help us to be responsible with the mission that you have entrusted to us. May we always preach with our words and our example, Amen.

Translated by John Potter

GÁLATAS 6:1-10

“Cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”
 Romanos 14:12
La palabra responsable viene del latín respondere, que significa hacerse cargo, asumir las consecuencias. Una persona responsable reconoce la obligación de cumplir con sus compromisos. Los seres humanos generalmente debemos ser responsables ante muchas situaciones de nuestra vida: nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades, nuestra salud, ante nuestra sociedad en general. ¿Pero alguna vez nos hemos puesto a pensar sobre nuestra responsabilidad ante Dios, autor de nuestras vidas? Cada uno de nosotros debería asumir la responsabilidad inmensa que resulta responder al amor de Dios demostrado en su encarnación en Jesús. “Encarnarse” debería ser también nuestra actitud: adentrarnos e identificarnos con las causas de justicia y paz a nuestro alrededor y el mundo todo; mirar con ojos sensibles el dolor de aquellos y aquellos y aquellas que no tienen voz en la sociedad. Esa sería una actitud realmente responsable de nuestra parte. Recordemos apenas cómo Jesús, Dios mismo, vivió entre nosotros y cómo inauguró en medio de hostiles condiciones el reino de Dios. Recordemos cómo se arriesgó y hasta murió por nosotros, sus amigos y amigas, y por toda la humanidad. Recordemos cómo su resurrección da sentido a la fe que hoy profesamos, y así ha sido por generaciones. A tal entrega, a tal identificación de Dios con nosotros, debemos entonces responder: con una vida consagrada a Dios, con una voluntad de cumplir con la Misión que él nos dio de proclamar la buena noticia de su reino a toda criatura.
¡Hoy es el día adecuado para responder al amor de Dios!

Oración: Señor, ayúdanos a ser responsables con la misión que tú nos has encomendado. Que prediquemos con nuestras palabras y ejemplo siempre. Amén. 

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