Friday, January 16, 2026

Friday, January 16 

No One is Healed Alone

Mark 2:1-12

Some men came, bringing to him a paralyzed man, carried by four of them.

Mark 2:3 (NIV)

As part of his reflective practice, the Brazilian educator Paulo Freire once said, “No one is saved alone, no one saves anyone else, we save ourselves in community.”

Let us approach the passage from Mark in search of healing, and with this understanding. Let us embrace Freire’s words to comprehend that no one is healed alone either.

The young paralytic needed his friends to be healed; he needed them to be his hands and feet, to carry him and take him to where the teacher was; he needed their empathy and compassion so that they would understand his situation; he needed their courage to dare to climb onto the roof and make a hole so that Jesus could see him and heal him. He also needed their loyalty, the deep faith of his friends, where perhaps his own faith was not enough.

On this day, let us reflect on how we can be part of the healing of those around us, and how much we can do, through our faith in Jesus, to help others rise up and walk.

Prayer: Lord, may our faith be strong enough to overcome the paralysis that hinders life. Amen.

Translation by John Walter

 

ENERO 16,  Viernes

NADIE SE SANA SOLO

Marcos 2,1-12

Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.

Marcos 2:3

Como parte de su práctica reflexiva el educador brasileño Paulo Freire expresó en cierta ocasión “Nadie se salva solo, nadie salva a nadie, nos salvamos en comunidad”

Acerquémonos al pasaje de Marcos en busca de sanación y con este sentir hagamos nuestra la frase de Freire para comprender que tampoco nadie se sana solo.

El joven paralitico necesitaba de sus amigos para sanar, necesitaba que fueran sus manos, sus pies, para cargarlo y trasladarlo hasta el lugar donde se hallaba el maestro; necesitaba de la empatía y de la misericordia de cada uno para que comprendieran su situación, necesitaba del valor de cada uno de ellos para atreverse a subir al tejado y abrir el agujero para que Jesús pudiera verle y sanarle. También precisaba de su lealtad, de la profunda fe de sus amigos, donde quizás la suya no era suficiente.

En este día pensemos en cómo ser parte de la sanación de quienes están alrededor nuestro, cuánto desde nuestra fe en Jesús podemos hacer para que otras personas puedan levantarse y andar.

Oración: Señor que nuestra fe alcance para mover las parálisis que detienen la vida. Amén

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